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Monasterio y Sitio del Escorial                                                                                                                                                                                     [Hoteles en Madrid]

MONASTERIO Y SITIO DEL ESCORIAL


MONASTERIO DEL ESCORIAL:
MEMORIA HISTORICA


Felipe II quiere construir una tumba monumental para su padre. León Leoní le sugiere, a través del obispo de Arras, que Miguel Angel se encargue de este sepulcro. A Carlos V le preocupó el lugar de su enterramiento. En 1554, en un testamento hecho en Bruselas, ordena que se le entierre en la capilla real de Granada, junto con la Emperatriz, al lado de sus padres y abuelos. Pero más tarde rectifica y manifiesta su deseo de que se le entierre en ese monasterio, y deja a su hijo el cuidado de elegir el enterramento definitivo. Este encargo se debe a sus aprensiones de no poder preceder a sus antecesores en la capilla real en pompa ni dejarse humillar por sus sepulcros, porque ello sería mengua de su dignidad imperial. Fue idea de Felipe II, desde los primeros proyectos, unir esta tumba a un monasterio.

El 12 de agosto de 1561 es nombrado Juan Bautista de Toledo "arquitecto del rey" con obligación de "hacer las trazas y modelos que os mandaremos y en todas nuestras obras y edificios....". Esta protección regia acompañó al arquitecto durante toda su vida. Se comienzan las trazas y maquetas de madera. Esta maqueta fue objeto de mucha labor y para servir al maestro se nombraron en 1562 dos ayudantes. Y en 1563 aparece a su lado como discípulo Juan de Herrera. Según el Padre Sigüenza este modelo de madera se hizo "en forma harto pequeña para toda la planta y montea". Y "se fue siempre puliendo y mejorando". Juan Bautista de Toledo nombra aparejadores a Pedro de Tolosa y a Lucas de Escalante. Junto a ellos se encuentra Jerónimo Gili, especialista en obras de madera, y como obrero, fray Antonio de Villacastín.

El 23 de abril de 1563 se coloca la primera piedra bajo la actual silla prioral del refectorio, con los nombres del rey y del arquitecto. Se empiezan a levantar los muros y ya desde entonces las variaciones se suceden. Si bien esta alteración no afecta al perímetro y quizá a la planta general del monumento, pues como dice el padre Sigüenza, "en lo que toca al cuadro de toda la casa fue siempre el mismo; lo demás ha avido grande mudanza...".
Al estudiar la traza de El Escorial nos desconcierta su falta de unidad esencial. Quizá se deba ello a la triple finalidad de este edificio - tumba, palacio y convento -, que motiva una ausencia de orgánica estructura. Quizá también a un propósito de megalolitismo que ha acumulado estancias y patios, atendiendo solo al perímetro total. Los muros envolventes parece que han sido lo nuclear del monumento y lo que ha determinado su relleno arbitrario. Juan Bautista de Toledo tenía como principio rector el de la simetría. El determinante de sus proyectos era la equivalencia a los lados de un eje la correspondencia de estructuras análogas. Este principio es el que luego no se respetó, no repitiéndose los temas simétricos más que en el exterior del monasterio. Su trazado es anormal en nuestra arquitectura,pues su planta, como un rectángulo con el frente en uno de los lados mayores, no se adapta a la estética occidental. Ello ha impedido que la fachada concentre el interés estilístico del monumento y que se alce sin esa expresividad con que en los edificios más representativos aparece condensada su morfología.

Juan Bautista de Toledo situó en la segunda zona de la planta el interés principal, colocando allí la iglesia. Su ábside sobresale formando un remate que se ha interpretado como "el mango de la parrilla". La línea de altitud de los pabellones era en principio uniforme pero se alteró para formar el patio de los Evangelistas y su patio paralelo. Se levantaron los muros para establecer tres series de ventanas. Para disimular el tránsito entre esta parte y la anterior más baja se situaban en el centro de las fachadas norte y sur, dos torres cuyo resalte aún se puede advertir.

El Escorial primitivo tenía aspecto muy diferente del actual. Tenía quince torres: las cuatro de los extremos, dos flanqueando la portada principal, dos centrando los patios menores, dos a la entrada de la iglesia, dos en el centro de las fachadas septentrional y meridional, dos en el ábside y una sirviendo de cimborrio. Así como ahora es la temática horizontal la predominante en este monumento, en sus orígenes se pensó que produjera una impresión estética en altura. Se le imaginó arborizado de torres, mas cercano a la tradición gótica.

En cuanto a la iglesia, se cree que hubo desde el principio dos proyectos, uno de Juan Bautista de Toledo y otro de Paciotto. Se comenzó por el ábside. Se hizo una maqueta en madera según ese proyecto de Juan Bautista. La traza de la iglesia se rectificó a la muerte de Juan Bautista, ya que, según el padre Sigüenza, "la traza que avía dado Juan Bautista de Toledo no le contentaba mucho al rey: parecióle cosa común. Dexado que no correspondía bien con su pensamiento"
Tras la muerte de Juan Bautista de Toledo se decide comenzar de nuevo la construcción de la iglesia, según la traza de Paciotto.

En cuanto al patio de los Evangelistas, se trata del más noble, sereno y remansado de todo el Renacimiento. Con los dos órdenes superpuestos a la manera romana, formando una coherente unidad, de manera que a pesar de sus vastas proporciones, todo el conjunto aparece dominable y unitario.

Otra de las innovaciones principales se debió a la presión de los acontecimientos. Felipe II manda poner en práctica los decretos del Concilio de Trento que ordena la creación de seminarios y colegios para estudios sacerdotales. Y en 1564 los agrega a los fines del monasterio del Escorial. y mientras estuviese en construcción los establece en Parraces. Aqui ocurre una de las rectificaciones fundamentales al primitivo proyecto. Se solicita dictamen para engrandecer El Escorial. Rodrigo Gil de Hontañón redacta un informe en el que se dispone la actual estructura del Mediodía, y se acuerda engrandecer los claustros pequeños para que quepa una fuente y que tengan tres pisos. De esta forma su altura se iguala con la del claustro de los Evangelistas, formando así El Escorial el bloque pétreo que actualmente presenta.
Con las reformas, este edificio fue antes monasterio que tumba, y las necesidades conventuales primaron sobre las conmemorativas. A Juan Bautista de Toledo se deberá pues, el planteamiento del edificio con su actual perímetro y sus torres angulares. También parte de la fachada principal, que debió comenzarse después del 2 de noviembre de 1565, y el muro del Mediodía, en agosto 1568. También el gran patio de los Evangelistas en su proyecto e inicios, aunque al final y los capiteles sean de Herrera. Quizá también sea suya la escalera principal.

Juan Bautista de Toledo debe ser considerado el verdadero inventor del Escorial, aunque hay también una importante participación de Herrera.
Como obra genial de Herrera hay que señalar la fachada de la basílica. Las torres debieron de construirse ya hasta su primer cuerpo antes de 1570. Después, ya el resto y la fachada son obra de Herrera.
Como resumen de la gran labor de Herrera tenemos su propia declaración en dos memoriales dirigidos al rey. En uno de ellos se dice:"Item por se haber hecho la fábrica de la iglesia y lo más que se ha fabricado desde que se tronó ha hacer la dicha Iglesia...". En el otro se dice: "Lo que más deve estimar haber hecho en ocho años lo que era imposible hacerse en ochenta por la traza antigua".

En cuanto a las trazas del patio de Palacio, de sus crujías, de los patios menores, de todo el complejo arquitectónico dela parte norte, su autor tiene que ser Herrera. También es obra suya el patio de los Mascarones, pese a su gracia renacentista.

En cuanto a la fachada principal del monasterio hay que decir que en su fachada frente central es obra de Herrera.


Ultima actualización: 10 de Junio de 2009


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