La Razon.es
- [11 de agosto de 2003] -
La Unesco critica el bloque de viviendas de Moneo junto a la muralla de Ávila
Pide la reconsideración del proyecto, que ha provocado la indignación de los ciudadanos -
El Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco se ha mostrado crítico y «preocupado» por los
nuevos
edificios del arquitecto Rafael Moneo que se levantan en el centro de la ciudad de Ávila y
ha pedido a
las autoridades municipales «reconsiderar» el proyecto y «adaptarlo al conjunto histórico».
«El volumen del
nuevo edificio no está proporcionado al conjunto de la plaza», dice el informe oficial. El proyecto
de Moneo ha generado las críticas de muchos ciudadanos y de la oposición política en la ciudad.
Redacción - Madrid.-
El imponente bloque de viviendas de lujo que se alza sobre la plaza de Santa Teresa, situado
entre la muralla de Ávila y la iglesia románica de San Pedro, ha sido muy contestado tanto por los
ciudadanos, que se han manifestado y han recogido firmas, como por la oposición del PSOE e Izquierda Unida, que han impulsado una plataforma contra el proyecto. El bloque de Moneo tiene cinco alturas, una más de las que tenía el edificio al que reemplaza. Tanto la altura y las grandes dimensiones como los materiales que se están utilizando en su construcción han sido blanco de numerosas críticas. Las obras, que forman parte de la remodelación integral de la plaza, se concluirán en los próximos meses. El proyecto que se le encargó al arquitecto navarro incluía además la construcción de un párking subterráneo, que se inundó con la lluvia, y la pavimentación de la plaza de Santa Teresa, cuyo enlosado quedó resquebrajado tras una nevada.
El informe del comité de la Unesco, elaborado en su vigésimo séptima reunión, celebrada entre el 30 de junio
y el 5 de julio en París, y facilitado a Efe por la asociación Ciudadanos por el Patrimonio, solicita a
la Administración «reconsiderar los planes de construcción del nuevo edificio para adaptarlo lo más
posible al conjunto histórico». El comité «se declara preocupado por la demolición de los antiguos edificios
y por el impacto sobre la autenticidad del lugar patrimonio mundial, de los planes de construcción de
un nuevo edificio más grande, y de la renovación de la plaza de Santa Teresa».
El mercado Grande o
plaza de Santa Teresa, donde se levanta el nuevo edificio, está incluida como parte del área protegida
de la «Antigua ciudad de Ávila» en el documento que en su momento se utilizó para proponer a la capital abulense para ser declarada como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, en 1985.
También recuerda la Unesco el compromiso que con esta declaración adquirió la Administración para solicitar informes a esta agencia cultural de la ONU ante cualquier plan de construcción «susceptible de tener alguna incidencia sobre un lugar del patrimonio mundial». El informe de la Unesco pone de manifiesto que la declaración como Patrimonio de la Humanidad incluyó el casco histórico, las iglesias extramuros y la plaza de Santa Teresa, en la que se encuentra la exquisita iglesia románica de San Pedro, cercana al edificio de Moneo.
«Los inmuebles antiguos han sido demolidos para construir un nuevo inmueble realizado por un conocido arquitecto», indica el documento, en el que se destaca que «el volumen del nuevo edificio no está proporcionado al conjunto de la plaza, porque es más grande que los demolidos a los que ha reemplazado». La iglesia de San Pedro, situada frente a la muralla y cerca de los dos nuevos edificios de la plaza (el segundo, uno más pequeño, no es de Moneo), «se encuentra en el «dossier» de propuesta de inscripción como una de las cuatro iglesias extra muros protegidas», dice el documento.
La nueva construcción proyectada por Moneo ¬un arquitecto polémico como pocos que ganó el premio Pritzker¬ está situada al sur de la plaza y se concluirá en los próximos meses tras una larga y constante diatriba a raíz de las quejas ciudadanas y de la oposición municipal al considerar que los volúmenes de los inmuebles eran exagerados, si bien tanto el Ayuntamiento de Ávila y la Junta de Castilla y León siempre han defendido la legalidad de la actuación urbanística. La remodelación de la plaza, inaugurada hace un año, supuso construir un aparcamiento subterráneo y el cambio total de la configuración de la zona.
El comité demanda a la Administración que envíe una respuesta a las cuestiones planteadas en el informe antes del 1 de febrero de 2004 de cara a que puedan ser analizadas en la próxima sesión del comité de este organismo mundial.
La Razon.es
- [18 de agosto de 2003] -
Nueve de cada diez abulenses se oponen al último «mazacote» de Moneo, denunciado por la Unesco
Los vecinos del casco histórico de Ávila lamentan el silencio del Ministerio de Cultura, al que
piden que actúe Afirman que el edificio de viviendas de lujo diseñado por el arquitecto
navarro junto a la plaza de Santa Teresa es una «vergüenza»
Rafael Moneo ha vuelto al vórtice de la polémica con su proyecto de la Plaza de Santa Teresa de
Ávila, que contempla la construcción de un bloque de viviendas de lujo. Un edificio por
el que la Unesco ha mostrado su «preocupación» por sobrepasar las dimensiones apropiadas
para el entorno histórico-artístico de la ciudad. Las quejas y las protestan se han sucedido
desde que se inició la construcción. Ahora, ya cerca del fin de las obras, nadie cree
posible cambiar nada. El malestar general aumenta con el hecho de que los pisos se entregarán
al final de este año. El informe requerido por la Unesco será revisado en una reunión
en febrero de 2004. El Ayuntamiento dice que el edificio ha pasado todos los controles
y es legal.
Redacción - Madrid.-
La legalidad ampara la construcción del bloque de viviendas en la Plaza de Santa Teresa de Ávila. Un inmueble legal, como no se ha cansado de repetir esta semana el alcalde en funciones de este Ayuntamiento, Félix Olmedo, que la Unesco ha pedido que se «reconsidere» para «adaptarlo al conjunto histórico» por rebasar el volumen permitido en un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad. Detrás del paraguas de la legalidad se ha erigido un edificio moderno, de cinco plantas por el lado de la plaza (por detrás tiene dos más), destinado a viviendas de lujo, que sobresale en un entorno urbano acotado por la iglesia de San Pedro y las Murallas. Y esto es algo que no ha encajado muy bien la sensibilidad de los vecinos de esta ciudad. En un comercio cercano, una chica afirma: «No nos gusta. Y todo el mundo que viene dice lo mismo. No están de acuerdo». Cuando se le pregunta por las razones, no lo duda: «El dinero es el que manda»; y cuando se le pregunta por el arquitecto, tampoco: «La ha cagado».
Doce años
La remodelación de la Plaza del Mercado Grande se encargó al arquitecto Rafael Moneo, quien diseñó un proyeto original en 1991. Posteriormente se fue modificando. El portavoz socialista en esta localidad, Tomás Blanco, dijo que «en 1998 se aprobó un nuevo plan general de urbanización. Ahí se consiguió habilitar una planta más». Despues, declaró que en 1999 se juntó la obra pública (la plaza) con la de la parte privada (el edificio): «Hacen un plan especial para la Plaza de Santa Teresa. Ahí reinterpretan el plan y ganan más volumen». La contestación a todos estos pasos fue la creación de una plataforma y una serie de manifestaciones. Alguna de ellas llegó a reunir cinco mil personas, una de las más populosas en la historia de la ciudad.
José Luis Pajares, de la Asociación de Ciudadanos por el Patrimonio de Ávila, declaró a este diario que «en este proyecto, primero no había un aparcamiento, porque la Unesco no los recomienda en zonas antiguas. No es aconsejable, lógicamente. Pero luego Moneo lo aceptó. Hace poco leí una entrevista de Moneo. Decía que no había que plegarse al mercado. Pero aquí ha consentido el parking, que el edificio que diseñó para que fuera público termine convirtiéndose en viviendas de lujo y que se rebase la altura total que había hecho en una planta más». E hizo una observación respecto al impacto del edificio: «Antes, cuando entrabas en la plaza, la muralla y la iglesia atraían la mirada. Ahora es el edificio el que se come todo y atrae la atención». Las características del edificio «no son las de un Gehry o un Toyo Ito. Es normal como el que puede haber en el barrio de cualquier ciudad», afirma Pajares, quien reconoce que esta obra nunca va a tener espacio en la Historia del Arte. De esta manera confiesa su desilusión, compartida por otros, porque la ciudad siga sin tener un gran edificio moderno de referencia.
Su descontento salpica a otras personas. Un vecino declara: «Es un mazacote. Excesivamente grande»; y el dependiente de una tienda cercana, afirma: «Lo han estropeado todo. Le han dejado hacerlo porque es el que tiene más influencia en la arquitectura». Una señora, en otra tienda, dice indignada: «Han estropeado el patrimonio de Ávila. Es una vergüenza». Cuando se menciona al Ayuntamiento, Pajares responde:«El edificio no es ilegal porque han conseguido que sea legal. Si construyen esto aquí se puede pensar que ya se puede repetir en cualquier parte, y eso no var a ser así. Es increíble que haya pasado todos los controles. Pero claro, esto se ha hecho por las razones que se han hecho».
A nadie le gusta
Pajares es consciente de que este nuevo «vecino» de la plaza disgusta: «En el fuero interno a la gente del Ayuntamiento tampoco les gusta, pero lo tienen que defender. Al 90 por ciento de la ciudad no les gusta y está enfadada». Y se hace una pregunta: ¿Para qué sirve entonces la declaración de Patrimonio del la Humanidad? «Moneo debería estar pasándolo muy mal», comentó. Mientras, el dependiente de una tienda responde que «el chapapote de Ávila», que es como llaman al edificio en la zona, debería conllevar el cambio de las personas que lo provocaron: «Por un lado protestan, en las elecciones se vota a los mismos». En uno de los extremos de la plaza se levanta la Iglesia de San Pedro. El párroco, con la prudencia como virtud, confirmó que su parroquia mantiene la misma distancia con las polémicas edificaciones actuales (junto al bloque de viviendas han levantado otro más pequeño) que la que tenía con las casas anteriores. Reconoce que la altura del edificio de viviendas es «inadecuada». Pero también esconde un reproche: «La Unesco ha llegado tarde. También hay que decirles a ellos: ¿para qué están ustedes?».