HOSPICIO CABAÑAS DE GUADALAJARA
Este hospicio se creó a principios del siglo XIX para dispensar cuidados y ofrecer asilo a toda suerte de
desamparados, ya fuesen huérfanos, ancianos, discapacitados o inválidos. El conjunto arquitectónico es
único en su género porque, a diferencia de los centros análogos de su época, presenta una serie
de elementos absolutamente originales, especialmente concebidos para satisfacer las necesidades de los
asilados. Son especialmente notables la sencillez de su trazado y sus dimensiones, así como la armonía
lograda entre los edificios y los espacios al aire libre. A comienzos del siglo XX, la capilla fue
ornamentada con un conjunto de frescos soberbios debidos al pincel de José Clemente Orozco, uno de
los grandes muralistas mexicanos de la época. Estas pinturas se consideran hoy en día una gran obra
maestra del arte mejicano.
Inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial en 1997 - Criterios (i)(ii)(iii)(iv)
Fuente: Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO
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